
Malos tiempos vive el Valencia, que se encuentra a trece puntos del Real Madrid, líder indiscutible en esta primera vuelta liguera, y además está eliminado de la Champions, por lo que la temporada va a hacerse larga en Mestalla, sino cambian las cosas radicalmente en las próximas semanas. Y es que el conjunto che no está rindiendo ni a una cuarta parte de lo que verdaderamente puede.
Tras cesar a Carboni al término del pasado curso por sus frecuentes discrepancias públicas con Quique Flores, la actual temporada tenía muy buena pinta, después de los refuerzos que llegaban en verano. El técnico madrileño podría, al fin, trabajar a su manera y contar con los futbolistas que quería. Sin embargo, las cosas no marcharon como debían desde el principio.
El público valencianista no tardó en mostrarse en contra de las decisiones de Quique y no tardaron en ‘pedir’ la cabeza del entrenador. Juan Soler, el verdadero culpable de la actual situación del Valencia, aprovechó la derrota frente al Sevilla para echarle y Ronald Koeman fue el elegido para cambiar la trayectoria del equipo, que pese a todo, sólo estaba a cuatro puntos del liderato.
La llegada del técnico holandés causó un gran impacto en Valencia, que acogió con las manos abiertas al ex del PSV. Koeman siempre ha sido querido en el fútbol español, puesto que en su etapa en el Barcelona como futbolista, se convirtió en uno de los principales protagonistas del ‘Dream Team’. A su llegada, Soler le pidió mano dura para que la situación cambiase.
Y vaya que sí ha cambiado… a peor... Hace tres semanas, el Athletic apabulló a los de Koeman en su propio feudo. El Barca tampoco sufrió para derrotar al cuadro ché el pasado sábado en su visita a Mestalla. Digamos que el Valencia tocó fondo tras el partido contra el equipo blaugrana y que alguien tenía que dar un puñetazo sobre la mesa.
Lo lógico sería que Soler reconociera su desastrosa gestión y se marchara. No lo ha hecho y temo que tampoco lo vaya a hacer. En los últimos días, el presidente ha estado desaparecido, al parecer porque se ha realizado varias pruebas para comprobar si sufre algún tipo de enfermedad. Este tipo de cosas son serias y hasta que no diga lo que le ocurre, lo mejor es respetar su ‘desaparición’.
Sin embargo, el máximo accionista de un club como el Valencia no puede permitirse tener al equipo sin nadie que lo gestione. Si no está bien, debería ser honesto y retirarse de todo lo que le rodea, porque no hará más que torcer las cosas más de lo que están. Aunque parece difícil que se tuercen más, después de la extraña decisión que ha tomado este martes Koeman: apartar del equipo a Cañizares y Albelda.
El técnico ché ha señalado que tanto el portero como el centrocampista están en un estado de forma bajo. Lo que pregunto es por qué ha contado hasta ahora con ellos, si según él están en mala forma. La decisión es, cuanto menos, rara y sospecho que Koeman ha querido culpar a los dos veteranos de la crisis en la que está inmerso el Valencia.
Y eso no es así. Independientemente que Cañizares y Albelda no estén finos últimamente, ambos llevan muchos años en el Valencia, club por el que sufren y siempre se han dejado la piel. Las cosas se pueden hacer de una manera u otra. Y está visto que Koeman, no digo que con mala fe, ha optado por la opción más injusta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario