lunes, 3 de diciembre de 2007

El Jugador de la Jornada: Fernando Llorente


El Athletic dio la ‘campanada’ en Mestalla agravando la crisis del Valencia, que mostró una imagen preocupante frente a la atenta mirada del público valencianista, exigente con su equipo pero buen entendedor del fútbol.

La semana ha sido terrible para el cuadro ché. El miércoles se confirmaba la eliminación del Valencia en la Champions, después de empatar ante el Schalke 04 y este domingo, los hombres de Joaquín Caparrós sumaron tres puntos inesperados.

Puede que buena culpa de la derrota del Valencia la tengan los propios futbolistas, el técnico Ronald Koeman y el presidente Juan Bautista Soler, cuyo mandato ha estado lleno de decisiones erróneas e interesadas.

Sin embargo, también cabe mencionar el gran partido táctico del Athletic y el pleno acierto de Caparrós al apostar por Fernando Llorente en los últimos encuentros ligueros, pese a que el canterano no estaba a la altura.

Llorente, futbolista formado en Lezama, siempre había destacado en las categorías inferiores y también había pasado por las categorías inferiores de la selección. Por eso, su debut tuvo una gran repercusión en Bilbao.

Con Urzaiz en plena decadencia, la aparición de Llorente llegaba en el momento oportuno. El ariete navarro no tenía ni 19 años cuando dio el salto al primer equipo y desde un principio tuvo que cargar con las responsabilidades de ser la gran promesa.

Y ahí comenzaron sus verdaderos problemas. El futbolista siempre contaba con minutos, fuese suplente o titular, pero no sabía sacarles todo el provecho posible, pues le costaba hacer goles.

En el mercado de invierno de la pasada temporada, el ‘9’ del Athletic estuvo a punto de marcharse cedido al Numancia, que finalmente se decantó por la opción de Gorka Brit, por lo que Llorente se quedó en el Athletic.

Ni Mendilibar, ni Clemente, ni Sarriugarte, ni Mané… Ninguno apostó de verdad por el canterano, que ha pisado en los últimos años más veces el banquillo que en las categorías inferiores.

Sin embargo, Caparrós, con muy buenos informes del chaval, siempre ha creído en él y la arriesgada apuesta de sentar al máximo goleador del equipo (Aduriz) y apostar por Llorente le ha salido bien.

Arbiol y Marchena, frecuentas en las convocatorias de Aragonés, terminaron el partido desquiciados, puesto que no conseguían parar al ‘gigante’ vasco. Marcó dos goles y el partido de Mestalla debe servirle para convencerse de que puede hacer grandes cosas.

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