
Puede sonarles a chiste, pero el Barcelona disputó en Mestalla su primera gran final para seguir optando a la Liga. Si el cuadro blaugrana hubiese pinchado frente al Valencia, ahora mismo se encontraría a siete puntos del Real Madrid, que tendría la oportunidad de comerse el turrón con diez puntos más que el Barca, de ganar el clásico del domingo.
Y los que no quieran verlo así, sólo tienen que analizar las decisiones que Rijkaard tomó en el estadio valencianista para corroborar todo esto. El técnico holandés había contado frecuentemente esta temporada con Ronaldinho, pese a su estado de forma, puesto que todo lo que fuera sentarle en el banquillo acarrearía una polémica que podía volverse en contra del Barca.
Sin embargo, el entrenador culé huyó de suspicacias en Mestalla y decidió apostar por los once futbolistas en los que tiene más confianza a día de hoy. Xavi e Iniesta volvieron a cumplir con nota en la medular, al lado de un Yaya Touré impecable. Gudjohnsen se mantuvo arriba, al lado del indiscutible Leo Messi y del recién recuperado Samuel Eto'o.
Aparte de ‘Dinho’, Deco también se encontraba en la lista de los prescindidos. Además, Rijkaard optó por sentar en el banquillo a Bojan y Giovanni, ante la importancia del encuentro del sábado. Antes de que comenzase el encuentro y con las alineaciones confirmadas, algunos criticaron al técnico culé por el peculiar once de entrada.
Aunque las criticas que se escucharon desaparecieron cuando el balón echó a rodar. El Barca salió con las ideas bien claritas y no necesitó ni un cuarto de hora para confirmar que Rijkaard acertaba de pleno. Si bien es cierto que las individualidades de Eto'o y Messi fueron fundamentales, igual de cierto es que llevábamos tiempo sin ver al equipo catalán tan centrado.
En el aspecto táctico, el Barcelona estuvo de ‘10’. Y en ataque, más de lo mismo. Eto'o confirmó con sus dos goles que está totalmente recuperado de su reciente lesión y que en buenas condiciones, sigue siendo indiscutible en este equipo. Es admirable verle marcar goles al camerunés con tanta facilidad, a pesar que en los últimos doce meses no ha disputado más de veinte encuentros.
Rijkaard debe explotar al máximo la presencia de Eto'o, puesto que dentro de apenas un mes, el ‘9’ culé se marchará a la Copa de África con su selección, competición interesante pero que acarrea un montón de problemas a los equipos europeos que cuentan en sus plantillas con futbolistas africanos a los que deben de ceder cuando la temporada está en su punto decisivo.
Esperemos que cuando Eto'o se marche con su selección, Ronaldinho haya recuperado su mejor nivel, aunque me temo que para ello el brasileño deberá cambiar muchos ámbitos de su vida diaria. Quizás, Eto'o podría realizar las labores de profesor y darle unas cuantas clases a ‘Dinho’. Y es que este año la Liga es mucho más competitiva y el Barca tendrá que recuperar el mejor tono del brasileño para alzarse con el título. De momento, Samuel ya está de vuelta.

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